2. Juguemos a encontrar las diferencias
Ver, oler, degustar para descubrir los vinos
Desde que comenzamos a explorar, es importante detenerse un momento después de servir la copa y dejar que el vino nos hable, “¿hablar con el vino?” Sí, sus colores, sus aromas y sus sabores, los sabores están ahí para enseñarnos un experiencia cargada de historia, sobre el tipo de uva utilizada, la naturaleza que le dio vida, los procesos con los que fue creada y mucho más. Todo esto hace que cada vino que degustemos sea diferente.
A continuación, juguemos a detectar las diferencias entre los vinos que bebemos. Puedes empezar comparando las sensaciones que te produce un vino blanco, con las de un rosado o un tinto; después puedes comparar dos vinos tintos elaborados a partir de diferentes variedades de uva, como, por ejemplo, ¿qué diferencias puedes encontrar entre un pinot noir y un malbec?
Al comparar no te preocupes que tu respuesta pueda ser diferente a la de otra persona, la experiencia con el vino es personal y no necesariamente la más cara o los que tienen las puntuaciones más altas son los vinos que te deberían gustar, recuerda, el mejor vino es el que mas te gusta.