El corcho es un elemento esencial para los vinos de calidad. El vino es una materia viva y por eso necesita oxígeno para 'vivir', para envejecer de una forma apropiada. Si los grandes vinos no tuvieran ese tapón de corcho habría que beberlos al cabo de un año o año y medio, ya que más no aguantarían. ¿Cuál es la diferencia? Pues depende del tipo de vino que tengamos si es uno que queremos que dure mucho o si queremos beberlo antes de un año.
Los vinos más caros y de lujo suelen usar tapones de corcho y eso no es por casualidad. Eso es porque los grandes vinos que tienen que envejecer y durar desde 4 o 5 años hasta los 10 o 15 años deben tener corcho, porque si los cerramos del todo no entra nada de oxígeno y si lo dejemos abierto entra demasiado oxígeno por lo que el corcho consigue un perfecto efecto regulador, el cual deja pasar el suficiente oxígeno que el vino necesita para que madure bien.